Nota del autor

Si la entrada que estás leyendo carece de imágenes, no se ve el vídeo que teóricamente lleva incrustado o el código fuente mostrado aparece sin formato, podéis conocer los motivos aquí. Poco a poco iré restableciendo la normalidad en el blog.
Este blog es un archivo de los artículos situados previamente en Lobosoft.es y ha dejado de ser actualizado. Las nuevas entradas pueden encontrarse en www.lobosoft.es. Un saludo,
Lobosoft.

martes, 30 de agosto de 2011

All Watched Over By Machines of Loving Grace




ALL WATCHED OVER BY MACHINES OF LOVING GRACE





I like to think (and
the sooner the better!)
of a cybernetic meadow
where mammals and computers
live together in mutually
programming harmony
like pure water
touching clear sky

I like to think
   (right now, please!)
of a cybernetic forest
filled with pines and electronics
where deer stroll peacefully
past computers as if they were flowers
with spinning blossoms.

I like to think
   (it has to be!)
of a cybernetic ecology
where we are free of our labors
and joined back to nature,
returned to our mammal
brothers and sisters,
and all watched over
by machines of loving grace.
    Me gusta pensar (¡y

cuanto antes, mejor!

en un prado cibernético

donde mamíferos y ordenadores

vivan juntos en mutua

armonía programada

como el agua pura

tocando el cielo despejado.



Me gusta pensar

     (¡ahora mismo, por favor!)

en un bosque cibernético

lleno de pinos y componentes electrónicos

donde los ciervos paseen tranquilos

entre las computadoras como si fueran flores

con pétalos que giran.



Me gusta pensar

    (¡tiene que ser!)

en una ecología cibernética

donde seamos liberados del trabajo

y volvamos a la naturaleza,

retornando a nuestros

hermanas y hermanos mamíferos,

vigilados todos

por las máquinas de amor y gracia. 





Richard Brautigan

lunes, 15 de agosto de 2011

Los dictadores benevolentes del lenguaje

Quality of implementation, however, is critically important in the satisfaction enjoyed by users of the language. It is the experiential difference between writing Ruby and JavaScript. The factor that, in my view, most affects this quality of implementation is the vision of the original creator. Where the vision is maintained by a single individual, quality thrives. Where committees determine features, quality declines inexorably: Each new release saps vitality from the language even as it appears to remedy past faults or provide new, awaited capabilities.
[...]
Benevolent dictators make decisions about the language in consultation with the community of users. They are notable for being willing to extend the spirit of the language by making hard decisions that large committees almost always eschew.
[...]
A similar benevolent dictatorship exists with C#. The language, as I have mentioned before, is remarkably well tended by a core group in Microsoft headed by Anders Hejlsberg. (Although there is an ECMA standard for C#, Microsoft is the reference implementation, and the company decides the new features.) The result is a language widely loved by its users (Miguel de Icaza: "It's a beautiful languages that is such a pleasure to program in") and admired by others. Lua, Ruby, D, and Perl are other successful instances of this model.

Leído en Dr. Dobb's. "In Praise of Benevolent Language Dictators", de Andrew Binstock.

jueves, 11 de agosto de 2011

Nueva vuelta de tuerca a la privacidad en la nube.

Quienes me conocen saben de mi escepticismo sobre la computación en la nube. No es que no me parezca un campo apasionante, que lo es, ni que reniegue de la ubicuidad de los datos y del software, pues la considero una configuración de sistemas informáticos válida e interesante hasta cierto punto y para determinados usos. Lo que no me gusta (ya no como profesional de la informática, sino como usuario de la misma) es que mis datos estén diseminados por el mundo y no sentirme dueño de mi software: que este sea única y exclusivamente un servicio (SaaS).

En lo personal he podido comprobar cómo personas cercanas a mí han sufrido problemas con la disponibilidad del servicio de aplicaciones en la nube y, aunque obviamente esto es algo que puede ocurrirnos con cualesquiera otros de cuantos están involucrados en el proceso, como el acceso a Internet por parte de nuestro proveedor, por ejemplo, lo cierto es que tener un plazo de entrega de un trabajo determinado y no poder llevarlo a cabo porque hay problemas con los servidores puede resultar algo exasperante. De cualquier forma, esto es soluble mediante replicación de servicios y una mejora de la confianza y la asistencia técnica de los mismos.


Sin embargo, que los datos se encuentren en la nube es una cuestión más delicada. ¿Qué empresa dejaría en un servidor remoto el detalle de sus operaciones contables? ¿Y los datos de sus clientes o trabajadores? ¿Almacenaríamos nuestro historial médico en un disco duro “virtual” accesible a través de Internet? ¿Quién nos asegura que los datos no serán robados, como ocurriera recientemente con las cuentas bancarias de usuarios de Sony? ¿Y que no serán usados por nuestra compañía para ofrecernos otros servicios –como publicidad personalizada– al más puro “estilo Google”?

Hasta hace poco, nadie podía asegurarnos que nuestros datos no pudieran ser robados, usados o alterados sin nuestro consentimiento y/o conocimiento. Sin embargo, esta noche leía con interés una noticia sobre un avance en la resolución de esta problemática llevado a cabo por la gente de Microsoft. Se trata de una implementación parcial de un sistema de cifrado homomórfico, en la que se permiten algunos cálculos básicos (sumas, multiplicaciones) que, no obstante, permitirán ser combinados para llevar a cabo operaciones más avanzadas, como funciones estadísticas del tipo del modelo logístico.

Este avance es importante ya que el cifrado homomórfico permitiría vislumbrar un futuro interesante para el almacenamiento de datos en la nube. Sin embargo, desde la publicación del artículo de Ronald L. Rivest en 1978 (On Data Banks And Privacy Homomorphisms) transcurrieron más de 30 años de debates hasta que se ofreció un posible escenario de resolución de un sistema de cifrado homomórfico completo. Fue en su tesis de doctorado, A Fully Homomorphic Encryption Scheme, donde Craig Gentry presentó un modelo matemático completamente funcional; con todo, la gran cantidad de cálculos necesarios para hacerlo funcionar llevaron al experto en seguridad Bruce Schneier a afirmar que transcurrirían al menos cuarenta años más hasta que pudiera ser llevado a la práctica un sistema así de complejo con el mismo rendimiento que uno que no use cifrado. Schneier llegó a sus conclusiones basándose en la ley de Moore y en los datos aportados por Gentry en un artículo acerca del cifrado homomórfico y el tiempo requerido para llevar a cabo las operaciones de búsqueda por parte de un hipotético Google que usase de este mecanismo de cifrado.

El funcionamiento básico del cifrado homomórfico es el siguiente: supongamos un esquema criptográfico con un sistema de cifrado simétrico o asimétrico donde tenemos dos funciones, C(x,k), que cifra el valor ‘x’ usando la clave ‘k’ y otra D(y,k) que descifra ‘y’ usando la clave ‘k’. Entonces podemos afirmar que

D(C(x,k),k) = x

Esto es así para cualquier sistema de cifrado. Se cumplirá que es homomórfico si además existe un conjunto de pares de funciones (F, G) tales que

D(F(C(x,k)) = G(x)

Las funciones F y G pueden ser o no la misma, pero dada F podemos saber G, y viceversa. 

Como resultado de lo anterior, podemos llevar a cabo operaciones sobre los datos cifrados, sin descifrarlos, por lo que el proveedor de servicios no tiene la necesidad de almacenarlos en claro y únicamente nosotros, como clientes, tenemos acceso a los mismos sin cifrar.

¡Ay, qué feliz habría sido nuestro paso por la asignatura de matemática discreta si hubiéramos encontrado ejemplos así de prácticos en el primer año de carrera! ;)

A pesar de lo interesante del avance de Microsoft y sus aplicaciones prácticas en la nube, los esquemas de cifrado con homomorfismo parcial no son demasiado raros. Por ejemplo, uno que todos conoceréis es RSA, que es homomórfico respecto a la multiplicación. Dadas un par de claves pública y privada (K,k), para todo par de valores ‘x’ e ‘y’ se cumple que:

D(C(x*y,k),K) = x*y

Un posible escenario de uso del cifrado homomórfico podría ser el de una empresa que desee hacer uso de un servicio en la nube para almacenar datos de sus clientes. La explotación de una vulnerabilidad en el servidor podría exponer dichos datos al atacante en un sistema como los actuales y, si el servicio almacenase todos los datos cifrados como mejora de la seguridad, el acceso a los mismos sería demasiado penoso. Imaginemos que nuestra empresa desea realizar una consulta sobre sus datos de clientes para obtener aquellos residentes en una provincia determinada que hayan alcanzado un determinado volumen de compras. La consulta sobre la tabla de clientes requeriría ir descifrando cada una de las filas, comprobar si se cumplen las condiciones requeridas y devolverlo, o no, en función de ello. En un servidor que usase el cifrado homomórfico la consulta se haría sobre los datos cifrados directamente, devolviendo únicamente aquellos que se vieran afectados por la consulta y podrían ser descifrados en el propio equipo del cliente sin ser expuestos a “miradas ajenas” en ningún momento.

En resumen, se trata de un interesante avance en lo tocante a la seguridad y la privacidad en la nube, para evitar que esta devenga en nubarrón.


Para saber más:
El cuadro que ilustra la entrada es un óleo de J. M. William Turner, "Rain Cloud", y la camiseta la he encontrado en Nerdy T-Shirt.

lunes, 1 de agosto de 2011

Playmodiator

Hace apenas unos días un amigo me hizo llegar un vídeo realizado por uno de sus compañeros de trabajo en la actualidad. Tanto me gustó que he decidido traerlo al blog, ya que se trata de un trabajo ingente, de un cúmulo de tiempo y genialidad que merece, cuanto menos, difusión y reconocimiento.

Se trata del corto “Playmodiator” de Raoul Gallego (aka Riwal). Espero que os guste y os arranque una sonrisa en este inicio de semana (y, para muchos, de mes vacacional).

miércoles, 27 de julio de 2011

Manejando minidumps en .NET

Por mucho cuidado que pongamos en la programación, por exhaustivas que sean las pruebas unitarias que dirigen nuestros desarrollos y meticulosas las personas que realicen las funcionales, de integración o aceptación, lo cierto es que de cuando en cuando nos encontraremos ante la tesitura de tener que depurar un error en nuestras aplicaciones sobre una máquina de producción. En estos equipos no tendremos disponible nuestro IDE favorito y, aparte de las trazas de depuración que podamos habilitar para ayudarnos a determinar el origen del problema, lo cierto es que a priori solo nuestra holmesiana capacidad de deducción nos ayudará a lograr nuestro objetivo.

Sin embargo, no estamos del todo “vendidos”, y además de numerosas herramientas de depuración que nos ofrece Microsoft en su paquete Debugging Tools for Windows o de instalar en .NET Reflector add-ins como Deblector –técnicas en las que entraremos más adelante– podemos hacer uso de la función de la API MiniDumpWriteDump para obtener un archivo con un volcado de memoria que nos ayude, ya en nuestra máquina de desarrollo, a depurar el problema, bien con alguna de las aplicaciones diseñadas a tal fin, bien con el propio Visual Studio que, especialmente en su versión de 2010 sobre el .NET Framework 4, cuenta con poderosas herramientas a tal fin.

Los minidumps permiten la depuración post mórtem de nuestras aplicaciones, es decir, llevarla a cabo cuando la aplicación está “muerta”. Son usados, por ejemplo, por Microsoft, cuando un usuario envía información sobre un error desde el cuadro de diálogo correspondiente de Windows XP. Un minidump consiste en un volcado de la memoria de nuestra aplicación, y mediante la carga del mismo en un depurador podremos estudiar desde el hilo en el que se produjo una determinada excepción al valor de las variables involucradas o el estado de nuestro programa. Esto lo veremos más adelante. Por lo pronto, veamos cómo podemos usar la función nativa de Windows MiniDumpWriteDump desde nuestro código.

Obvia decir que al no tratarse de una función propia del .NET Framework es necesario realizar la llamada mediante Interop. Así, lo primero es definir las estructuras de datos que necesitaremos para hacer uso de aquella y, a continuación, importar las librerías necesarias y las funciones que usaremos, tanto de la Kernel32.dll para obtener información sobre el proceso como, en el caso de MiniDumpWriteDump, Dbghelp.dll.

Según la MSDN, la sintaxis de nuestra función es:
BOOL WINAPI MiniDumpWriteDump(
__in HANDLE hProcess,
__in DWORD ProcessId,
__in HANDLE hFile,
__in MINIDUMP_TYPE DumpType,
__in PMINIDUMP_EXCEPTION_INFORMATION ExceptionParam,
__in PMINIDUMP_USER_STREAM_INFORMATION UserStreamParam,
__in PMINIDUMP_CALLBACK_INFORMATION CallbackParam
);
Crearemos una clase que nos ofrezca el comportamiento que deseamos: un auxiliar que nos permita volcar a fichero el estado de la memoria cuando nuestro proceso capture una determinada excepción. El código podría quedar así:

    public class MiniDumpWriter
    {
        [Flags]
        public enum DumpType : uint
        {
            MiniDumpNormal = 0x00000000,
            MiniDumpWithDataSegs = 0x00000001,
            MiniDumpWithFullMemory = 0x00000002,
            MiniDumpWithHandleData = 0x00000004,
            MiniDumpFilterMemory = 0x00000008,
            MiniDumpScanMemory = 0x00000010,
            MiniDumpWithUnloadedModules = 0x00000020,
            MiniDumpWithIndirectlyReferencedMemory = 0x00000040,
            MiniDumpFilterModulePaths = 0x00000080,
            MiniDumpWithProcessThreadData = 0x00000100,
            MiniDumpWithPrivateReadWriteMemory = 0x00000200,
            MiniDumpWithoutOptionalData = 0x00000400,
            MiniDumpWithFullMemoryInfo = 0x00000800,
            MiniDumpWithThreadInfo = 0x00001000,
            MiniDumpWithCodeSegs = 0x00002000,
            MiniDumpWithoutAuxiliaryState = 0x00004000,
            MiniDumpWithFullAuxiliaryState = 0x00008000,
            MiniDumpWithPrivateWriteCopyMemory = 0x00010000,
            MiniDumpIgnoreInaccessibleMemory = 0x00020000,
            MiniDumpValidTypeFlags = 0x0003ffff,
        };

        [StructLayout(LayoutKind.Sequential, Pack = 4)]  
        struct MiniDumpExceptionInformation
        {
          public uint ThreadId;
          public IntPtr ExceptionPointers;
          [MarshalAs(UnmanagedType.Bool)]
          public bool ClientPointers;
        }

        [DllImport("dbghelp.dll",
          EntryPoint = "MiniDumpWriteDump",
          CallingConvention = CallingConvention.StdCall,
          CharSet = CharSet.Unicode,
          ExactSpelling = true, SetLastError = true)]

        static extern bool MiniDumpWriteDump(
          IntPtr hProcess,
          uint processId,
          IntPtr hFile,
          uint dumpType,
          ref MiniDumpExceptionInformation expParam,
          IntPtr userStreamParam,
          IntPtr callbackParam);

        [DllImport("kernel32.dll", EntryPoint = "GetCurrentThreadId", ExactSpelling = true)]
        static extern uint GetCurrentThreadId();

        [DllImport("kernel32.dll", EntryPoint = "GetCurrentProcess", ExactSpelling = true)]
        static extern IntPtr GetCurrentProcess();

        [DllImport("kernel32.dll", EntryPoint = "GetCurrentProcessId", ExactSpelling = true)]
        static extern uint GetCurrentProcessId();

        /// <summary>
        /// Generates a memory dump and save it into a file.
        /// </summary>
        /// <param name="fileName">The file where dump must be stored.</param>
        /// <param name="dumpType">The type of memory dump generated.</param>
        /// <returns></returns>       
        public static bool Write(string fileName, DumpType dumpType)
        {
            using (FileStream fs = new FileStream(fileName, 
                                                  FileMode.Create, 
                                                  FileAccess.Write, 
                                                  FileShare.None))
            {
                MiniDumpExceptionInformation exInfo;
                exInfo.ThreadId = GetCurrentThreadId();
                exInfo.ClientPointers = false;
                exInfo.ExceptionPointers = Marshal.GetExceptionPointers();
                
                bool value = MiniDumpWriteDump(GetCurrentProcess(),
                                               GetCurrentProcessId(),
                                               fs.SafeFileHandle.DangerousGetHandle(),
                                               (uint)dumpType,
                                               ref exInfo,
                                               IntPtr.Zero,
                                               IntPtr.Zero);                
                return value;
            }
        }
    }

Y para usarla, simplemente llamaremos al método correspondiente cuando nos interese tener un volcado de memoria, por ejemplo, cuando se produzca una excepción en nuestro programa:

 class Program
    {
        static void Main(string[] args)
        {
            try
            {
                object o = null;

                Console.WriteLine("Press ENTER to continue...");
                Console.ReadLine();

                o.ToString();

            }
            catch (System.Exception e)
            {                
                string dumpFile = @"Something\Like\lobosoft.dmp";                
                MiniDumpWriter.Write(dumpFile, MiniDumpWriter.DumpType.MiniDumpWithFullMemory);
            }
        }
    }

Hay que tener en cuenta que los ficheros generados son bastante voluminosos y que la ruta donde los guardará nuestra aplicación debe establecerse a una ubicación donde contemos con permisos suficientes como para que pueda ser escrito. Una vez generado podremos usar Visual Studio, o la Debugging Diagnostic Tool para analizar el error. Pero esto será objeto de una próxima entrada.

martes, 17 de mayo de 2011

Día de Internet 2011: ¿Llega la web 3.0?

Entre las actividades del curso de periodismo ambiental que estoy realizando se nos propuso la lectura del libro Bienvenida Web 3.0. Guía para sobrevivir en la Internet del 2011, de Eduardo Albalá, dentro de la unidad didáctica dedicada al periodismo digital visto desde la experiencia de las redes sociales. Aprovechando que hoy se celebra el Día de Internet (además del Día Internacional del Reciclaje, y es que hasta la gran red se recicla y renueva a sí misma) y que me apetecía reseñar siquiera de forma somera el libro, aquí os dejo con una entrada sobre el mismo.

El texto, que puede ser obtenido en su versión electrónica a través del enlace superior, presenta con una visión bastante clara y práctica la evolución de la red de redes en los últimos años, llevándonos de una web 2.0 en la que los usuarios tomaron el protagonismo hasta convertirse (convertirnos) en generadores de contenidos a través de los blogs, foros o redes sociales, y donde los grandes buscadores como Google tomaron relevancia gracias a potentes algoritmos de ordenación y búsqueda de contenidos con un negocio basado en la visualización (a más “impactos” más ingresos en publicidad), hacia una nueva Internet donde las aplicaciones, la computación en la nube y la semántica de los contenidos ganan terreno.

Los usuarios de esta web 3.0 podrán interactuar con la máquina sin utilizar engorrosas interfaces (teclado, ratón…) sino a través de su cuerpo gracias a tecnologías tan interesantes como el reconocimiento gestual o cámaras tridimensionales tan potentes como Kinect, de Microsoft, para la que los usuarios han desarrollado en un lapso relativamente breve de tiempo multitud de controladores y aplicaciones. Los móviles, para los que ya se preveía años atrás un mercado floreciente en la red, tanto como puerta de acceso a sus contenidos desde los navegadores (¡qué lejos quedan las páginas WAP hoy día!) como a través de aplicaciones propias, cada vez más presentes e imprescindibles en estos teléfonos inteligentes o smartphones, hoy día permiten incluso enriquecer la experiencia de usuario con interfaces avanzadas como las que permite la realidad aumentada.

La red semántica irá ganando contenido y permitirá a los usuarios realizar búsquedas mucho más potentes que las que pueda ofrecer hoy día cualquier buscador de Internet al uso, como Google o Bing entre otros. Los contenidos se ven así contextualizados, presentando interrelaciones con otra información y permitiéndoles dotarles de atributos, como si de objetos reales se tratase. Esto, junto a la intercomunicación de dispositivos (Machine to machine o M2M), la citada realidad aumentada y la inteligencia artificial (útil, por ejemplo, para el desarrollo de sistemas expertos que pueden desembocar en asistentes para los usuarios como Lucía, el bot de información al usuario de la Junta de Andalucía a través de Messenger) abre nuevos campos al uso de la informática por parte de personas que son, en gran medida, “nativos de la red”, así como a mercados que irán basándose más en la adquisición de servicios que en la publicidad: Internet deja de ser “gratis” y surgen cada vez más servicios de pago y “cotos” que dividen la red en espacios privados.

Como unión de aplicaciones y servicios surge la idea del cloud computing o la computación en la nube. Una idea tan interesante como peligrosa que abre el camino al software como servicio (SaaS), tal y como lo viene ofreciendo Google desde hace tiempo con su Google Docs, donde tanto los datos como las aplicaciones residen en la red, aislando al usuario de detalles “a bajo nivel” de las mismas (dónde residen, cómo se ejecutan, sobre qué máquinas) y permitiéndole acceder a las mismas desde cualquier lugar gracias al concepto de navegador como soporte universal para aplicaciones. En ese sentido irá enfocado el sistema operativo que la compañía desea sacar a la luz y que tiene en su Google Chrome una de sus mayores bazas. El pago por el servicio permite evitar la piratería de software y mantener un ritmo de actualizaciones muy interesante para las compañías y, a cambio, el usuario no necesita un ordenador especialmente potente ya que prácticamente la totalidad del cómputo se realiza en servidores (aparece así la noticia del nuevo portátil para la nube y, de paso, volvemos al concepto de terminal “tonto” que tanto primó en los años 80 en la informática).

Por el contrario, la nube se presenta como nubarrón cuando por problemas de servicio (de la operadora con la que tengamos contratado el acceso a Internet, por la propia compañía que nos ofrece el servicio software…) no podemos acceder a la nube y sus servicios. Aunque posiblemente muchas aplicaciones ofrezcan servicios en desconexión, como ya ocurriese con la API de Google Gears, lo cierto es que nos veríamos entonces muy limitados en cuanto a lo que podríamos hacer con nuestro ordenador. Esto sin citar los problemas de seguridad que podemos encontrarnos en la red y que ya no estará en nuestra mano gestionar, como ha ocurrido recientemente con el robo de datos personales a compañías como Sony o Microsoft, o con la gestión del servicio de almacenamiento virtual Dropbox.

Richard Stallman, el gurú del software libre y fundador de la GNU, es un duro crítico de la nube y del SaaS. El control del software para el usuario en la nube no es posible, lo que rompe con la filosofía del software libre y las libertades del mismo, a saber:
0.- Libertad de usar el programa con cualquier propósito.
1.- Libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.
2.- Libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo.
3.- Libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.
Personalmente, como informático concibo los cambios de Internet y de las nuevas tecnologías como un reto apasionante, pero como usuario guardo serias dudas sobre cómo podrán influir estas en nuestras vidas: si ya las cookies en el navegador supusieron en su día un duro golpe a nuestra privacidad (recuerdo cómo explicaba el concepto a mis alumnos en algún curso sobre Internet mediante el ejemplo del refinamiento de búsquedas en Amazon gracias a la información que le íbamos dando a través de búsquedas precedentes) y la publicidad de Google Ad Sense a día de hoy usa los datos de nuestra cuenta de usuario en Google (vinculada al correo de Gmail, a nuestros gustos en YouTube, a las fotos de Picasa o a las búsquedas que hacemos en el propio buscador), me cuestiono qué podrán conseguir gracias a los datos que proporcionamos en Facebook, el seguimiento a través del chip RFID que contendrá nuestro futuro móvil, o a los controvertidos datos de geolocalización que arroja el GPS del mismo.

No se trata, por supuesto, de generar miedo o reticencia al uso de Internet, pero lo que sí está claro es que, ante la nueva red, más nos vale estar informados. El libro cuyo contenido, al menos así lo he intentado, he querido haceros vislumbrar a través de la entrada, así nos lo permite. Espero que os guste.

jueves, 5 de mayo de 2011

Nuevamente viernes

Hace tiempo inicié una sección que intenté que fuese semanal llamada “¡Por fin viernes!”. En ella incluía entradas en las que cada viernes realizaba un pequeño resumen de algunas de las entradas que durante la misma había descubierto en la red y me habían parecido interesantes o hacía una reflexión en torno a lo que había ocurrido en la misma. Hoy, meses –años– después, la retomo para realizar una declaración de intenciones implícita ya que si no terminará por truncarse como tantas otras, e insuflar vida al blog. He aquí el “¡Por fin viernes!” de la primera semana de mayo de 2011 con un breve resumen de lo acontecido en la misma.

Llevo un tiempo volviendo a “reenamorarme” de la profesión y durante el último par de meses he realizado varios cursos en diversas materias (HTML5 y CSS3, diseño y programación de videojuegos en Python y J2ME, LOPD, metodologías ITIL, Silverlight, este en curso) además de seguir con otro de Periodismo Ambiental y la Licenciatura en Ciencias Ambientales. Sin embargo, me seguía faltando algo. El blog, que en el pasado tanto me llenó, continuaba inactivo. Ya en su día, años atrás, fue el motor del cambio, el que me permitió redescubrirme como informático y creo que ha llegado el momento de que vuelva a ser así. A principios de la semana me llegaba un aviso de expiración del dominio y me estuve planteando si merecía la pena seguir con él. En el último año, tras pagar el servicio de hosting a unos indeseables y que me impidiesen el acceso a mi propia cuenta apenas un par de meses después de la renovación tomé la decisión de desvincularles como contacto técnico, ponerme a mí mismo y redirigir el dominio al blog de Blogger en el que está actualmente. Me dedicaría entonces a escribir más que a administrar el sitio, pero no fue así. Tras un año de actividad prácticamente nula he decidido darle una oportunidad y aquí estoy. Con el dominio y los ánimos renovados, una cuenta de Twitter (@Lobosoft_Es) y todas las antiguas entradas que había decidido dejar atrás y que finalmente (¡ay, espíritu voluble!) he determinado incluir en el blog e ir arreglándolas, vuelvo a recuperar las ganas de escribir y experimentar... ¡o justo al contrario!

Desde comienzos del verano pasado trabajaba y escribía en mi viejo portátil con alma de GNU/Linux (en concreto, la distro gNewSense. Con la tarjeta de vídeo fastidiada, los sistemas operativos del amigo Gates apenas funcionaban un minuto antes de que la imagen se congelase y tuviera que apagar el ordenador durante bastante tiempo -de minutos a horas- antes de que volviese a funcionar). Hoy, en ese afán de renovación, he hecho mío este otro pequeño: un HP DV6-3181SS con un corazoncito i7 y bastante guerra por delante. Aunque siempre me han gustado más los sobremesa, el portátil me permitirá gozar de mayor movilidad y, por supuesto, he buscado una marca que ofreciese calidad desde la responsabilidad. La presencia de coltán en los portátiles así como el importante consumo de recursos necesario para fabricarlos hace imprescindible, a mi parecer, que pensemos mu y bien nuestras compras antes de que, llevándolas a cabo, emitamos nuestro “voto” a favor de un modelo de producción u otro. Si tenéis curiosidad, podéis leer las respuestas de HP a las cuestiones planteadas por la organización Make IT Fair, una ONG que pide que la fabricación de móviles y otros equipos electrónicos se realice de forma social y medioambientalmente responsable.

En cuanto a los eventos de la semana, ayer se celebraba en Málaga el Asegúr@IT 9, “La cabeza en las nubes, los pies en el suelo” y creo que estuvo genial. Y digo creo porque por el trabajo no pude asistir (ay, qué tiempos gloriosos los de estudiante a tiempo completo, jajaja) aunque me habría encantado. Si alguno de vosotros estuvo por allí, ¿por qué no nos pone al tanto de la jornada? ¡Ah! Y para quien quiera y pueda, el martes de la próxima semana (día 10 de mayo) hay una jornada sobre seguridad en la web también en Málaga. De momento, nada más.

¡Buen fin de semana!